Cañas, barro y una gota fría institucional

Las comunidades pueden gobernarse a sí mismas cuando disponen de las instituciones adecuadas. Ni el mercado por sí solo ni el Estado por sí solo, ni tampoco la inteligencia artificial que comienza a invocarse como nuevo poder sobrenatural, son soluciones universales. La buena gobernanza es siempre un fenómeno distribuido, policéntrico y adaptativo. Pero, sobre todo, profundamente humano.