¿Pueden pensar las máquinas?’ Para responder a esta pregunta hay que empezar por definir el significado de los términos ‘máquina’ y ‘pensar’.
Capítulo II de «El hombre entre las máquinas» de Blas M. Vinagre
¿Pueden pensar las máquinas?’ Para responder a esta pregunta hay que empezar por definir el significado de los términos ‘máquina’ y ‘pensar’.
Capítulo II de «El hombre entre las máquinas» de Blas M. Vinagre
El 25 de enero de 1921 se estrenó la obra de teatro con la que Karel Čapek daba nombre a los Robots. Un siglo después salimos a la calle dejando al Roomba que friegue, abrimos el garaje y arrancamos el coche con el teléfono móvil; recibimos información del tráfico gracias a cámaras y drones. Al llegar al trabajo, un asistente cibernético nos da los buenos días y nos recuerda la agenda; comprobamos que todo está en orden, que no hay necesidad de que ningún humano intervenga. Si esto es posible solo un siglo después, cabe preguntarse hacia qué futuro nos dirigimos.
El interés por la ciencia ficción sugiere un interés creciente por la ciencia y la tecnología. Pero la ciencia ficción no es suficiente. Necesitamos un nuevo impulso para un debate abierto e inteligente sobre lo que es posible y está o podría estar por llegar.
La tecnología en desarrollo anticipa la posibilidad muy cercana de grabar y almacenar, no solo conversaciones, imágenes o videos, sino nuestros propios pensamientos, nuestro monólogo interior. La corriente de consciencia accesible como un arroyo de memoria en el que poder volver a sumergirnos en cualquier momento y en cualquier lugar de nuestro yo.
Ortega y Gasset se adelantó a sus contemporáneos en su reflexión sobre la tecnología (Meditación de la Técnica). ¿Qué hemos dejado escapar dejando esta obra en gran medida olvidada?
Edgar Allan Poe, Julio Cortázar y Paul Valery se encuentran en esta breve reflexión de Blas M. Vinagre. Pero ¿Quién es el Príncipe Carnot?
Nuestros modelos del mundo, nuestras teorías, hipótesis y creencias, son ‘technai’, y antes que instrumentos para la acción son medios de conocimiento.
Como escribió Stuart Kauffman, el «adyacente posible» se expande con cada innovación, creando un árbol de futuros ramificados. Nuestra tarea es elegir las ramas que lleven a un mundo habitable.
Javier Carbonell nos desvela como el Deep Tech nos permitirá expandir las fronteras del desarrollo de la humanidad.
Abraza el adyacente posible! La ciencia ficción es un laboratorio que nos permite imaginar futuros y mundos posibles. Experimentar con la imaginación es un proyecto colectivo esencial para navegar con éxito sobre las enormes olas de cambio de la inteligencia artificial, el reto del clima o la complejidad de la economía global. Ed Finn, director del Centro para la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Arizona nos lo cuenta.
Julio Verne, un creador de extraordinario éxito comercial que, sin embargo, no fue aceptado por las élites culturales de su época en su país Francia.
En Memorias de un dragón no encontrarás un dragón. El autor se pregunta: ¿es posible mejorar nuestra inteligencia colectiva? Y plantea un escenario de futuro posible, explorando nuevas opciones tecnológicas para viejos debates filosóficos.
La vida artificial es un área de investigación cuyo objetivo es «el estudio de sistemas creados por la especie humana que exhiben comportamientos característicos de los sistemas vivos de la naturaleza.
Los economistas de Crooked Timber debaten sobre las ideas en la novela de Kim Stanley Robinson
Arthur C. Clarke habría estado de acuerdo en que la física podría ser la expresión máxima de la brujería.
Si el mundo en que vivimos es cada vez más complejo, y todo parece indicar que es así, y nuestra inteligencia individual permanece limitada, nos enfrentamos a un dilema: o incrementamos nuestra inteligencia colectiva o nos enfrentamos al colapso Aunque no disponemos de una métrica para la complejidad de nuestra sociedad, casi todo el mundo…
Los desarrollos tecnológicos muestran que avanzamos hacia un mundo en el que será posible decodificar los procesos mentales y manipular directamente los mecanismos cerebrales que subyacen bajo nuestras intenciones, emociones y decisiones. Estos avances podrían revolucionar el tratamiento de muchas afecciones, pero la tecnología presenta también numerosos riesgos. Es crucial comprender las posibles ramificaciones ya.
Extrapolación 2029 es ciencia ficción dura, muy dura, durísima. Por las páginas del libro desfilan robots, algoritmos desbocados, implantes cibernéticos, tratamientos médicos experimentales y literatos científicos.
Rápidamente, nos acercamos a la fase final de las extensiones del hombre: la simulación tecnológica de la conciencia, en la que el proceso creativo del conocimiento se extenderá colectiva y corporativamente al conjunto de la sociedad humana. (Marshall McLuhan, «Understanding Media: An extension of man») Mi primer intento de lectura de «Entendiendo los medios: una…
Siendo yo niño leí el relato horripilante de un suceso, ocurrido en uno de estos países cercanos al Polo Norte, a un hombre que viajaba en trineo con cinco hijos suyos. El malaventurado viajero fue acometido por una manada de hambrientos lobos que cada vez le aturdían más con sus aullidos y le estrechaban más…