Val de Ur
THE UNIVERSAL
MECHANIC, LITERARY, POETICAL AND PROSAIC
COMPANY LIMITED(1)
Capital: pesos 300.000.000
Fulmily’s street, 575, New York

The Universal, Mechanic, Literary, Poetical and Prosaic Company Limited, cuya aparición está llamada a trastornar la faz de la tierra, tiene por objeto, según su nombre lo indica, elaborar al por mayor y a precios relativamente módicos, literatura de todas clases, ya sea en prosa, ya en verso, y abastecer al mundo entero de novelas, dramas, poemas, etc., y de todo cuando constituye lo que hasta ahora se conoció con el nombre extraño y vacío de sentido de «arte literario».
Para llevar a bien tan inmensa y trascendental empresa, empleamos máquinas fraseléctricas de gran potencia y aparatos galvanósticos perfeccionados, de nueva invención y privilegiados por el Gobierno de la Unión.
Es evidente que en este siglo, tan caracterizado por maravillosos descubrimientos; en esta era del acero, del hierro forjado, de las grandes aplicaciones mecánicas y metalúrgicas; en esta época de los prodigios eléctricos, nos hacía falta una literatura verdaderamente científica, precisa, práctica y que supliera con su abundancia, excelencia y regularidad, los deficientes y estériles esfuerzos individuales de los pseudo-escritores, de los falsos poetas y de cuantos hasta el día usurparon sin derecho alguno, el título de hombres de letras.
Esta era una necesidad que todos experimentábamos, y cada cual en su fuero interno se lamentaba, porque se veía obligado a digerir obras debidas a pobrísimas inteligencias, a quienes, a falta de otra cosa, se tributaba el nombre de genios y se elevaban estatuas inmerecidas.
Pues bien, en armonía con el progreso y los adelantos modernos, The Universal, Mechanic, Literary, Poetical and Prosaic Company Limited viene a suplir esta falta y a llenar este vacío, satisfaciendo por completo las necesidades literarias del mundo entero, y siendo la Compañía un gigantesco mercado en que todos los hombres e instituciones del universo, cualesquiera que sean sus nacionalidades, idiomas o inclinaciones, podrán encontrar fácilmente abastecimiento abundante y de buena calidad.
OFRECEMOS AL PÚBLICO UNA LITERATURA MECÁNICA
Y MATEMÁTICAMENTE ELABORADA
Hacemos con las letras lo que se hizo hace ya tiempo con la pintura, la escultura y la música; y de la misma manera que existen cromolitografías, galvanoplastias y pianos admirables que ejecutan automáticamente las más complicadas armonías, existirán para las letras prosas y poesías, debidas únicamente a la ejecución primorosa de una máquina, solo con la gran diferencia de que no serán reproducciones, sino verdaderas creaciones originales.
Al nombre gastado e incomprensible ya de poesía, sustituimos el otro mucho más adecuado y moderno de Galvanostiquia, y a la vulgar e indeterminada prosa conocida hasta ahora, viene a suceder la científica, la práctica, la racional electroprosa.
Expuestos ya el objeto y la razón de ser de la Compañía, digamos algunas palabras acerca de los medios que emplea para llenar cumplidamente sus fines, por inmensos que sean, y para fabricar un género que hasta la fecha se consideraba como producto exclusivo del cerebro humano.
Gracias a los admirables trabajos y descubrimientos de nuestro ilustre electricista Edison, es hoy verdad inconcusa, axiomática y admitida por todo el mundo que el fluido eléctrico se divide en dos partes: la una crasa, espesa, grosera, que es por decirlo así, la hez de la electricidad; y la otra más tenue, sutil y delicada, que es la que realmente constituye lo que antiguamente se conocía bajo los nombres ridículos de «alma o de espíritu humano», y que ahora se llama sencillamente fluido primordial o hipereléctrico. Pues bien, nosotros, por medio de cálculos profundísimos y de investigaciones incansables, hemos llegado a purificar, a rectificar aún más dicho fluido hipereléctrico, cuyo fluido refinado no es otra cosa más que lo que en tiempos de ignorancia se llamaba «talento o genio», y lo que aun hoy mismo algunos hombres atrasados designan de esta manera a pesar de los esfuerzos de los sabios. Con nuestro descubrimiento desaparecerá, pues, por completo este error tan lamentable y tan humillante para la humanidad.
Una vez hallado y bien estudiado el método para depurar el fluido hipereléctrico, resultaba cosa relativamente fácil sacar de tan prodigioso invento las aplicaciones que fueran necesarias. Bástenos decir que para conseguir nuestro resultado empleamos unos condensadores perfeccionados que sirven de depósitos al fluido y a sus distintas clases. Cada uno de estos admirables condensadores contiene una cantidad adecuada y matemáticamente determinada de una masa o pulpa homogénea cuya composición química, circunvalaciones, depresiones y lóbulos son exactamente iguales a los de un encéfalo humano bien constituido, solo que contiene una proporción mayor de fósforo, con cuya precaución evitamos por completo los peligros de idiotismo o imbecilidad mecánico-literaria. En dicha masa va almacenada una cantidad escrupulosamente medida, por fórmulas que no es del caso exponer, del fluido primordial o hipereléctrico de que hemos hablado.
Resulta, pues, que cada uno de nuestros aparatos es un verdadero cerebro humano literario, artificial, perfeccionado, independiente, científico y automático que, merced a la precisión mecánica que presidió a su construcción, está puesto en condiciones excepcionales de ser infatigable e infalible, cosa que, como es evidente, no sucede con los actuales cerebros naturales, que a cada paso tropiezan con los infinitos obstáculos que les oponen los vicios, las pasiones y el predominio mayor o menor de las demás funciones fisiológicas.
En un principio, y descubierta ya la parte esencial de nuestros aparatos, esto es, una máquina que fuera capaz de confeccionar obras literarias, nos encontramos, sin embargo, con serias dificultades.
No nos parecía bastante que nuestra industria se dedicase tan solo a alimentar a nuestros compatriotas con el idioma que se habla en nuestra gloriosa república. Deseábamos dar mayor extensión a nuestro portentoso descubrimiento y que la humanidad entera pudiese disfrutar de la utilidad que resulta de nuestros procedimientos.
Hoy han desaparecido todos los obstáculos y estamos en disposición de entregar al público toda clase de «Galvanostiquias» (poesías) o de «Electroprosas», redactadas no solo en los idiomas civilizados, sino que también en todos los dialectos y jergas de los pueblos menos cultos, que se encontrarían de esta manera con una literatura completa sin que esto les cueste más que una cantidad insignificante, comparada con el inmenso beneficio que les reportamos.
Nos hallamos asimismo en condiciones de ofrecer a los sabios, a las sociedades filológicas, a las escuelas de lenguas orientales y prehistóricas, etc., un completo surtido de obras literarias, escritas en todos aquellos idiomas antiguos de los que ha podido llegar hasta nosotros un vestigio, por pequeño que sea; así es que tenemos colecciones literarias en latín, griego, sánscrito y pracrito, hebreo, caldeo, zend, siríaco, etcétera, y nos remontamos hasta las lenguas mismas que hablaban los patriarcas.

Para conseguir tan maravilloso resultado, no hemos retrocedido ante ningún gasto, ni ante ningún esfuerzo. The Universal, Mechanic, Literary, Poetical and Prosaic Company Limited mandó a todas las partes del mundo numerosos exploradores electricistas para que almacenasen en acumuladores portátiles el fluido hipereléctrico propio de cada pueblo y nación que recorrían.
Podemos asegurar, con legítimo orgullo, que ningún rincón del orbe nos quedó por registrar, resultando de esta manera que poseemos los elementos necesarios para fabricar en todos los idiomas y dialectos, según hemos dicho.
Respecto a las lenguas antiguas o muertas, ha sido algo más penosa la operación y nuestros más sabios ingenieros, por medio de manipulaciones delicadísimas, han tenido que extraer de las obras o vestigios que nos quedan escritos en dichas lenguas, todo el fluido primordial que contenían para luego acumularlo en los condensadores. Inútil es que digamos que en ciertos idiomas de los que no aparece casi rastro alguno hoy día, dicha extracción ha sido dificultosísima por la escasez de la materia y por el desperdicio inevitable del fluido durante las manipulaciones, resultando este género de literatura mucho más costoso que otros.
Ahora bien, para fabricar una obra literaria cualquiera, por medio de un juego de conmutadores, ponemos una de nuestras impresoras de nuevo modelo en comunicación con tal o cual condensador, previamente cargado de un fluido adecuado; un intensímetromuy sensible va registrando la cantidad del fluido empleado, y al cabo de pocas horas, es decir, del tiempo estrictamente necesario para la impresión, obtendremos una novela, un poema, un drama o cualquier otro producto literario, encuadernado con todo lujo o sin él.
Según se ve, nuestro sistema, como todo lo realmente útil, es a la vez grandioso y sencillo.
Después de todo lo expuesto, resulta ocioso casi hablar de la utilidad incalculable que The Universal, Mechanic, Literary, Poetical and Prosaic Company Limited tiene que reportar al mundo. Sin embargo, enumeremos algunas de sus principales ventajas, aunque no sea más que por vía de resumen.
En primer término, la literatura será ya una cosa, un artículo de comercio que se podrá pesar, medir y comprar, alcanzando de ese modo el verdadero apogeo a que deben tender las letras y las artes en nuestro admirable siglo práctico.
Desaparecen las odiosas desigualdades literarias, permaneciendo la literatura siempre idéntica consigo misma y pudiendo taxativamente dividirse en tres clases, «exquisita, delicada y ordinaria», según su calidad y el precio que el público quiera gastarse en ella.
Desaparece asimismo el antagonismo ridículo que existía entre las ciencias y las letras, y podemos decir que hemos llegado al verdadero estado de unidad y armonía en que lo bello y lo útil no son más que una sola y misma cosa.
Siendo nuestra literatura completamente «impersonal», no existirán ya escuelas literarias, con cuya supresión se va ganando lo que cualquier hombre medianamente culto y práctico podrá comprender.
Se corta de raíz la inspiración individual, cosa despreciable, anticuada y eminentemente propensa a trastornar a los hombres y a distraerles de la sana idea del egoísmo, norma y regla de la existencia moderna.
Resucitan las letras antiguas y nos comprometemos a elaborar en menos de un día en latín, griego, sánscrito, etc., más obras que todas las que nos legaron las épocas pasadas, cuyas obras, por sus condiciones mecánicas, serán infinitamente superiores a todos los Ramayanas, Ilíadas o Eneidas que conocemos.
Formación en poco tiempo, y a precios módicos, de inmensas bibliotecas en que todas las obras tenderán al fin común de la «utilidad», regenerándose de este modo la humanidad y despojándose poco a poco de las trasnochadas ideas de lo estético, de lo sublime, etc.
Los señores directores de teatro no carecerán ya de dramas nuevos y buenos para satisfacer al público; no se verán expuestos a dar pésimos estrenos o a repetir mil veces las mismas funciones a falta de otras; les bastará con tomar un abono a The Universal, Mechanic, Literary, Poetical and Prosaic Company Limited, y esta les irá entregando para todos los días variadas series de obras dramáticas a cual más admirables y de la clase que deseen.
Los señores editores y libreros verán sus tiendas colmadas de interesantísimas y abundantísimas novelas, y el público agradecido consumirá con afán la inmensa variedad de obras puestas a la venta.
Las naciones menos civilizadas, como los zulús, nyam-nyam, uatchis, etc., podrán adquirir a precios reducidos una literatura completa y compuesta en su propio idioma. Podrán también los señores exploradores brindarles con este filantrópico obsequio, estando seguros que de esta manera serán bien recibidos y desapareciendo los actos eminentemente antiutilitarios de antropofagia.
Basta, pues, con lo dicho y con las pocas ventajas que acabamos de enumerar, para que se comprenda el inmenso alcance que tiene The Universal, Mechanic, Literary, Poetical and Prosaic Company Limited. Solo añadiremos, para terminar, una breve reseña de ciertos aparatos accesorios que la Compañía pone en venta. Dichos aparatos son:
Plumas y lápices automáticos para literatura usual y casera, como cartas de familias; ídem sentimentales, libros de cuentas, etc., etc.
Electroprosadoras y pequeños aparatos galvanósticos (versificadoras) para los señores aficionados que se quieran dedicar a tal o cual género de literatura.
Discursadoras o aparatos para componer discursos, especialmente destinados a los señores políticos, ministros, senadores y diputados. Un sistema muy sencillo de corrientes encontradas permite a estos aparatos elaborar discursos «anodinos, vehementes o arrebatadores», según los casos.
A cada uno de dichos aparatos va unido un fonógrafo perfeccionado, de modo que la misma máquina puede componer y pronunciar los discursos, evitándose de esta manera los señores políticos un cansancio notable e inútil. También desde los últimos acontecimientos anarquistas añadimos a nuestras «discursadoras» pequeñas bombas de pseudo-dinamita que, estallando en los puntos culminantes del discurso, producen mayor sensación.
Vendemos asimismo a precios más elevados y destinándolas muy particularmente a los señores ministros que peligren, cajas fonográficas que contienen exclamaciones de gran potencia. Estas cajas se disponen convenientemente en la sala antes de la sesión, y a un momento dado pronuncian con voz atronadora las siguientes exclamaciones: «¡Muy bien! ¡bravo! ¡esto es hablar!» o según los casos «¡Abajo! ¡fuera! ¡que se calle…!», imponiendo silencio a la más turbulenta y encarnizada oposición. Generalmente basta media docena de estos aparatos para alcanzar el más completo triunfo.
Para mayores detalles, véase nuestro gran Catálogo ilustrado, precio 5 pesos.
The Universal, Mechanic, Literary, Poetical and Prosaic Company Limited no duda que sus maravillosos descubrimientos serán bien acogidos en España, tierra hospitalaria por excelencia para todo lo que es verdaderamente grande, y que se la favorecerá con muchos pedidos.

El único representante en España, Rafael Zamora y P. de Urría1
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@ Edición Mariano Martín y Adyacente Posible
(1) «The Universal, Mechanic, Literary, Poetical and Prosaic Company Limited», es un texto ficcional publicado en 1892 en los diarios El Día y La Vanguardia, por Rafael Zamora y Pérez de Urría (más conocido como Valero de Urría o Val de Ur).

El Día. Jueves, 26 de mayo de 1892 y
La Vanguardia. Martes, 31 de mayo de 1892
La obra pasó desapercibida y fue republicada por el propio Valero de Urría en 1906, en una versión extendida que forma parte de su legado Crímenes literarios.

Los textos originales de Máquina Cerebral incluidos tanto en la publicación de 1892 como en los Crímenes Literarios de 1906 son obra en dominio público.
Puedes encontrarlos, junto con un detallado estudio de Mariano Martín en la publicación de Adyacente Posible Máquina Cerebral. (ISBN-13 : 978-8412785418)
You can also read it in English! Brain Machine (Una traducción al inglés de Glyn Hambrook publicada en la revista Helice)
Nuestro agradecimiento a Mariano Martín por su trabajo como editor y su desinteresada colaboración para hacer posibles todas estas publicaciones.



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