Los robots de R.U.R. no eran máquinas de hierro. Karel Čapek asistió asombrado al secuestro intelectual de su creación «ficcional», y en 1935 publicó una columna en Lidové noviny en la que defiende su visión original del robot.
Los robots de R.U.R. no eran máquinas de hierro. Karel Čapek asistió asombrado al secuestro intelectual de su creación «ficcional», y en 1935 publicó una columna en Lidové noviny en la que defiende su visión original del robot.