En esta conferencia me propongo describir el recorrido intelectual que he seguido a lo largo del último medio siglo, desde que inicié mis estudios de posgrado a finales de los años cincuenta.
En su discurso con motivo de la recepción del premio Nobel de economía en 20091 2, Elinor Ostrom nos invita a acompañarla en su apasionante viaje intelectual a lo largo de una vida dedicada a observar, analizar y replantear algunas de las grandes “verdades” de la ciencia económica establecida.
Su viaje da comienzo en un mundo muy sencillo. A mediados del siglo XX había solo ¡un único tipo de individuo, dos tipos de instituciones y dos tipos de bienes! Su principal contribución fue trascender la dicotomía simplista entre el «mercado» y el «estado» para desentrañar la complejidad de los sistemas institucionales que los seres humanos crean para gestionar sus recursos esenciales. Ostrom no solo cuestionó dogmas, sino que reconstruyó nuestra comprensión de la gobernanza.

Elinor Claire «Lin» Ostrom nació en Los Ángeles, California, el 7 de agosto de 1933 y crecío durante la Gran Depresión3 4.
💬 Por suerte, nuestra casa tenía un amplio patio trasero con un huerto y árboles frutales. Aprendí a cultivar verduras y a envasar albaricoques y melocotones durante el calor del verano. Durante la Segunda Guerra Mundial, aprendí a tejer bufandas para los «chicos en el extranjero». Pasé mi infancia aprendiendo y practicando las actividades tradicionales de una niña del siglo XIX. Mi principal actividad recreativa era la natación…
💬 Como nuestra casa en Los Ángeles estaba en la parte baja de Beverly Hills, mi madre hizo los arreglos para que asistiera a la escuela secundaria de Beverly Hills. Me animaron a unirme al equipo de debate en mi tercer año de secundaria y participé en concursos de oratoria por todo el estado. Aprender a debatir a esa edad tuvo un impacto significativo en mi forma de pensar. Comprendes que siempre hay al menos dos caras en las cuestiones de política pública, y que debes aprender los argumentos a favor de ambas, además de saber criticarlas.
💬 Aunque nadie en mi familia cercana tenía experiencia universitaria, decidí que debía ir a la universidad. Mi madre no veía motivo para apoyarme durante mis años universitarios, pues a ella solo la habían apoyado durante la secundaria. Afortunadamente, las cuotas semestrales en UCLA entonces eran extremadamente bajas. Trabajé en la biblioteca, en una tienda de abarrotes y en la librería. Pude completar mi licenciatura sin endeudarme.
💬 Mis conversaciones iniciales con el Departamento de Economía de UCLA sobre la obtención de un doctorado en Economía fueron, sin embargo, bastante desalentadoras. No había cursado matemáticas en la licenciatura porque me habían aconsejado que, como niña, no tomara cursos más allá del álgebra y la geometría en la secundaria. Aunque el Departamento de Economía me animó a cursar una especialización secundaria en economía para mi doctorado, me desaconsejaron cualquier consideración adicional sobre la posibilidad de cursar un doctorado en economía. En aquel entonces, la ciencia política también se mostraba escéptica respecto a la admisión de mujeres en su programa de doctorado. Sin embargo, fui admitida en una clase de 40 estudiantes junto con otras tres mujeres.
💬 Durante mi trabajo de posgrado, participé en un equipo de investigación que estudiaba la industria del agua en el sur de California, basándose en el planteamiento inicial de Vincent Ostrom, Charles Tiebout y Robert Warren (1961).
💬 Sin saber que estaba estudiando un problema de recursos de uso común (Common Pool Resources), me familiaricé con los tipos de problemas que enfrentan los usuarios de un recurso de uso común al intentar gestionarlo.
Aunque Elinor no pudo continuar asistiendo a las clases de Vincent después de que comenzaron a salir juntos5, la obra de Vincent marcó una antes y un después en la carrera de Elinor, y su colaboración tanto personal como profesional duraría toda su vida. Se casaron en 1963 y vivieron una vida académica feliz.
Fue justo después de defender su tesis doctoral en 1965 cuando Mancur Olson publicó el libro6 «La Lógica de la Acción Colectiva» y poco después Garrett Hardin su artículo7 en Science sobre «La Tragedia de los Bienes Comunales» (o tragedia de los comunes).
La acción colectiva, la evolución de las normas sociales y la ¿tragedia? de los comunes
💬 Con la publicación de La lógica de la acción colectiva en 1965, Mancur Olson cuestionó un fundamento preciado del pensamiento democrático contemporáneo: que los grupos tenderían a formarse y emprender acciones colectivas cuando sus miembros se beneficiaran conjuntamente. Olson ofreció la provocativa afirmación de que ninguna persona egoísta contribuiría a la producción de un bien público: «A menos que el número de individuos en un grupo sea muy pequeño, o que exista coerción u otro mecanismo especial para obligar a los individuos a actuar en su interés común, los individuos racionales y egoístas no actuarán para lograr sus intereses comunes o grupales». Este argumento pronto se conoció como la «tesis de la contribución cero».
💬 La idea de que los agentes racionales no son propensos a cooperar en ciertos entornos, incluso cuando dicha cooperación redundaría en su beneficio mutuo, pronto demostró tener la estructura de un dilema del prisionero de n personas. El dilema del prisionero, junto con otros dilemas sociales, se ha convertido en representación canónica de los problemas de acción colectiva.
SIN EMBARGO…
💬 Un amplio trabajo de campo ha establecido que individuos de todos los ámbitos de la vida y en todas partes del mundo se organizan de manera voluntaria para obtener los beneficios del comercio, brindarse protección mutua contra riesgos y crear y aplicar normas que protejan los recursos naturales. Cada vez hay más evidencia empírica de que las políticas gubernamentales pueden frustrar, en lugar de facilitar, la provisión privada de bienes públicos. La investigación de campo confirma asimismo que la tentación de aprovecharse de los beneficios colectivos es un problema universal.
💬 Otro hallazgo central es que el mundo contiene múltiples tipos de individuos, algunos más dispuestos que otros a iniciar la reciprocidad para lograr los beneficios de la acción colectiva. Por lo tanto, una pregunta clave es cómo los cooperadores potenciales se señalan entre sí y diseñan instituciones que refuercen, en lugar de destruir, la cooperación condicional. Si bien aún no existe una teoría completa de la acción colectiva, las teorías evolutivas parecen ser las más capaces de explicar los diversos hallazgos del laboratorio y del campo y de sostener el núcleo de una teoría general.
Esta breve pero intensa reflexión en la introducción del artículo sobre acción colectiva y evolución de las normas sociales8 contiene los ingredientes esenciales de los descubrimientos que Elinor Ostrom realizó en su viaje y queremos destacar, a saber:
- Tanto los sistemas que es necesario o deseable gestionar como, de manera muy especial, los propios seres humanos son mucho más complejos que los modelos simplificados con los que usualmente se intenta analizar el comportamiento y las reglas de la economía y la sociedad y, por ende, la política.
- Los seres humanos son capaces de autoorganizarse y gestionar la complejidad a la que se enfrentan sin necesidad de gobiernos y reglas externas. La clave es la capacidad de dialogar y entender a los interlocutores y, en definitiva, la confianza.
En otras palabras, que el mundo hipersimplicado que la teoría política y económica dibujada hace solo 75 años, es una peligrosa fantasía.
En la conferencia del premio Nobel, Ostrom cita de manera explícita este diagnóstico anarcoutópico de Rober Sudgen9:
La mayor parte de la teoría económica moderna describe un mundo presidido por un gobierno (no, significativamente, por gobiernos), y lo observa a través de sus ojos. Se supone que el gobierno tiene la responsabilidad, la voluntad y el poder de reestructurar la sociedad de cualquier manera que maximice el bienestar social; como la caballería estadounidense en una buena película del oeste, el gobierno está listo para acudir al rescate cuando el mercado falla, y la labor del economista es asesorarlo sobre cuándo y cómo hacerlo. A los individuos, en cambio, se les atribuye poca o ninguna capacidad para resolver problemas colectivos entre ellos. Esto genera una visión distorsionada de algunos asuntos económicos y políticos importantes. (Robert Sugden 1986: 3; cursiva en el original)
La conclusión es que es necesario entender tanto a los agentes en el juego, como el diseño de los mecanismos (dinámicas de juego) necesarias para conseguir los efectos o resultados deseables. Y tener muy claro que los efectos o resultados deseados serán diferentes para diferentes agentes.
Sumerjamos en los detalles:
El viejo paradigma: Sistemas simples
A mediados del siglo XX, en un mundo polarizado por la Guerra Fría, el pensamiento económico dominante se refugiaba en modelos de una elegancia matemática incuestionable, pero de una alarmante simplicidad conceptual. Se buscaba encajar la realidad en sistemas cerrados, ignorando la diversidad institucional. Ostrom identifica tres pilares de la cosmovisión limitante:
- Dos formas organizativas óptimas: Bajo esta lógica, el Mercado se presentaba como la panacea para los bienes privados, mientras que el Estado era la única solución jerárquica capaz de imponer reglas para evitar que el interés individual destruyera los bienes comunes.
- Dos tipos de bienes: Basándose en la clasificación de Paul Samuelson10, la realidad se dividía estrictamente en bienes Privados (excluibles y rivales) o Públicos (no excluibles y no rivales).
- Un modelo de individuo: Se aceptaba ciegamente el modelo del actor plenamente racional. Sin embargo, en la práctica, la «utilidad» se simplificó a menudo como la búsqueda de beneficios económicos a corto plazo, fallando sistemáticamente al predecir el éxito de la cooperación humana.
Primeras paradas: «Policentricidad» y el desafío a la centralización
Los estudios de Ostrom en California durante los años 60 y 70 sobre las cuencas de agua subterránea amenazadas por la intrusión salina fueron el catalizador que la llevó a repensar las categorías de bienes de Samuelson. Al observar cómo productores públicos y privados cooperaban para gestionar los recursos, la teoría de la centralización forzosa comenzó a hacer aguas.
Posteriormente, sus estudios sobre política industrial en áreas metropolitanas demostraron que complejidad no es sinónimo de caos. Contra la creencia establecida de que una multiplicidad de departamentos era ineficiente, Ostrom demostró que los sistemas con múltiples centros de autoridad lograban mejores resultados técnicos. Es el origen del concepto de policentricidad (o gobernanza policéntrica) que define sistemas con múltiples centros de decisión independientes. Ostrom señaló que el hecho de que estos centros funcionen como un «sistema» coherente es una cuestión empírica (“emergente”) y no una asunción teórica previa.
Ostrom identificó tres mecanismos que impulsan la productividad en las áreas policéntricas metropolitanas:
- Monitorización efectiva: Las ciudades pequeñas y medianas son más eficaces que las grandes ciudades en el seguimiento del desempeño de sus ciudadanos y los costes correspondiente.
- «Votar con los pies»: Los ciudadanos insatisfechos con la prestación de servicios pueden actuar y mudarse a jurisdicciones que se acerquen más a su combinación preferida de servicios públicos y costos.
- Capacidad de contratación: Las comunidades locales incorporadas pueden contratar con proveedores más grandes y modificar los contratos si no están satisfechas con los servicios prestados, mientras que los barrios dentro de una gran ciudad no tienen voz ni voto.
Expandiendo horizontes: Una nueva clasificación de bienes
La evidencia recogida en California forzó una evolución conceptual. Ostrom sustituyó el término rivalidad por competencia por el uso11 y propuso una clasificación cuatripartita que rescataba de la invisibilidad a los recursos que sostienen la vida humana.

Alrededor del 65 % de la superficie terrestre y vastas extensiones de océano son recursos de uso común: bosques, pesquerías y sistemas de riego a los que tienen acceso muchas personas.
Los Recursos de Uso Común (Common Pool Resources, CPRs) presentan un desafío único. Es difícil excluir a los beneficiarios, pero cada unidad extraída resta disponibilidad a los demás. Entender esta distinción fue el primer paso para superar el fracaso predictivo del modelo tradicional.
El Marco de Análisis y Desarrollo Institucional (IAD)
En estrecha colaboración con su compañero, V Ostrom, Elinor propuso un marco de estudio para el análisis de estos sistemas de bienes comunes (Institutional Analysis and Development, IAD), cuyo objetivo principal es generalizar los modelos ultra simplificados de la teoría de juegos que, a pesar de mostrar comportamientos emergentes sorprendentes derivados de reglas muy elementales, son incapaces de capturar la enorme variabilidad de posibilidades que existen y la auténtica complejidad de los mismos.
El marco IAD se basa en trabajos anteriores sobre transacciones de John R. Commons, la lógica de la situación de Karl Popper 1961, las estructuras colectivas de Floyd Henry Allport, los marcos de experiencia de Erving Goffman y los guiones, planes y metas de entendimiento de Roger C. Schank y Robert P. Abelson. Se inspira además en la obra de Arthur Koestler y Herbert Simon, quienes cuestionaron la suposición de que el comportamiento y los resultados humanos se basan exclusivamente en un pequeño conjunto de elementos irreductibles12.
El marco IAD está diseñado para permitir a los investigadores analizar sistemas compuestos por un conjunto de variables, cada una de las cuales puede desglosarse sucesivamente en función de la cuestión de interés inmediato. En su núcleo reside las situaciones de acción, donde ocurren las interacciones humanas, afectadas por factores externos entre los que destacan tres categorías:
- Condiciones biofísicas: La naturaleza material del recurso.
- Atributos de la comunidad: El capital social y los valores compartidos.
- Reglas en uso: Los entendimientos comunes sobre lo que está permitido o prohibido.
Para especificar la estructura del «juego» y predecir los resultados, el teórico debe plantear lo siguiente:
- Las características de los actores involucrados (incluido el modelo de elección humana adoptado por el teórico);
- Las posiciones que ocupan (por ejemplo, primer jugador o jugador de fila);
- El conjunto de acciones que los actores pueden realizar en nodos específicos de un árbol de decisiones;
- La cantidad de información disponible en un nodo de decisión;
- Los resultados que los actores afectan conjuntamente;
- El conjunto de funciones que relacionan a los actores y sus acciones en los nodos de decisión con resultados intermedios o finales; y
- Los beneficios y costos asociados a la vinculación de las acciones elegidas y los resultados obtenidos.
Ostrom fue meticulosa al diferenciar la jerarquía del conocimiento: los Marcos ofrecen el lenguaje general; las Teorías especifican qué partes del marco explican resultados; y los Modelos establecen supuestos precisos sobre variables limitadas.
Desmontando la «Tragedia de los Comunes»
Ostrom libró una batalla intelectual contra la visión de Garrett Hardin, que condena a los usuarios de recursos comunes a una «tragedia» inevitable de sobreexplotación. Mediante el metaanálisis de cientos de casos, Ostrom demostró que la comunicación y la autoorganización pueden evitar el colapso.
El caso de los sistemas de riego en Nepal es paradigmático. Ostrom descubrió que los sistemas gestionados por agricultores (informales) no solo tenían un éxito superior (70%) frente a los estatales (40%), sino que —y aquí reside la paradoja— lograban cosechar más arroz y distribuir el agua con mayor equidad contando con muchos menos recursos técnicos y financieros que los sistemas «de alta tecnología» del gobierno.
En su obra más citada (en 65.000+ ocasiones) sobre el gobierno de los bienes comunes y la evolución de las instituciones de acción colectiva13, publicada en 1990, Ostrom dedica un extenso capítulo al estudio de los sistemas de regadío en las huertas del Levante en España, con instituciones intrigantes de origen desconocido como el Tribunal de las Aguas.
Asimismo, revolucionó la teoría de la propiedad al concebirla como un manojo de derechos («bundles of rights»). El análisis de datos de campo ayudó a identificar cinco derechos de propiedad que concurren la gestión de un recurso de uso común: (1) Acceso: el derecho a entrar en una propiedad específica, (2) Retiro: el derecho a extraer productos específicos de un recurso, (3) Gestión: el derecho a transformar el recurso y regular los patrones de uso interno, (4) Exclusión: el derecho a decidir quién tendrá derechos de acceso, retiro o gestión, y (5) Enajenación: el derecho a arrendar o vender cualquiera de los otros cuatro derechos.
La concepción de conjuntos de derechos de propiedad está ahora ampliamente aceptada por los académicos que han estudiado diversos sistemas de derechos de propiedad en todo el mundo.
Principios de Diseño para Instituciones Duraderas
Al analizar sistemas resilientes que han perdurado siglos, Ostrom identificó regularidades —que ella prefiere denominar mejores prácticas— que caracterizan a las instituciones exitosas:
- 1A. Límites de los usuarios: Existen límites claros y fronteras precisas entre los usuarios legítimos y los no usuarios.
- 1B. Límites de los recursos: Existen límites claros que separan un recurso común específico de un sistema socioecológico más amplio.
- 2A. Congruencia con las condiciones locales: Las normas de apropiación y provisión son congruentes con las condiciones sociales y ambientales locales.
- 2B. Apropiación y provisión: Las normas de apropiación son congruentes con las normas de provisión; la distribución de los costos es proporcional a la distribución de los beneficios.
- 3. Acuerdos de elección colectiva: La mayoría de las personas afectadas por un régimen de recursos están autorizadas a participar en la elaboración y modificación de sus normas.
- 4A. Monitorización de los usuarios: Las personas responsables ante los usuarios, o que son los usuarios, monitorean los niveles de apropiación y provisión de los usuarios.
- 4B. Monitorización del recurso: Las personas responsables ante los usuarios, o que son los usuarios, monitorizan el estado del recurso.
- 5. Sanciones graduales: Las sanciones por infracciones de las normas comienzan siendo muy leves, pero se vuelven más severas si un usuario infringe repetidamente una norma.
- 6. Mecanismos de resolución de conflictos: Existen foros locales, rápidos y de bajo costo para resolver conflictos entre usuarios o con funcionarios.
- 7. Reconocimiento mínimo de derechos: El gobierno reconoce el derecho de los usuarios locales a establecer sus propias normas.
- 8. Empresas anidadas: Cuando un recurso de uso común está estrechamente conectado a un sistema socioecológico más amplio, las actividades de gobernanza se organizan en múltiples niveles anidados.
Evidencia experimental: El poder de la comunicación y la confianza
En el laboratorio, Ostrom demostró que el comportamiento humano es más rico que el egoísmo simplista que utiliza la teoría de juegos clásica. Al introducir el «Cheap Talk» (comunicación cara a cara), los participantes redujeron drásticamente la sobre explotación. Este hallazgo permitió rechazar la estrategia del «Grim Trigger» (castigo perpetuo ante cualquier falta), demostrando que la comunicación permite restaurar la cooperación sin recurrir a la destrucción mutua.
Inspirada por Kenneth Arrow, Ostrom subrayó que la confianza es el mecanismo más eficiente para mejorar resultados transaccionales. Los usuarios incluso prefieren pagar un costo personal para sancionar a los incumplidores si con ello preservan la integridad del sistema.
Hacia una teoría general de la elección individual
Bajo la influencia de la racionalidad limitada de Herbert Simon, Ostrom evolucionó el modelo del individuo. Los seres humanos no son calculadoras perfectas, sino aprendices de normas y heurísticas. La probabilidad de cooperación depende de factores microsituacionales específicos:
- La reputación de los participantes.
- El MPCR (Marginal Per Capita Return) o retorno marginal por contribución.
- Las capacidades de entrada y salida (Entry/Exit) del sistema.
- El horizonte temporal de la interacción.
En conclusión
💬 La lección más importante para el análisis de políticas públicas derivada del viaje intelectual que he descrito aquí es que los seres humanos poseen una estructura motivacional más compleja y una mayor capacidad para resolver dilemas sociales que la que postulaba la teoría de la elección racional anterior. Diseñar instituciones para forzar (o impulsar) a individuos que buscan exclusivamente sus propios intereses a lograr mejores resultados ha sido el principal objetivo que los analistas políticos han propuesto a los gobiernos durante gran parte del último medio siglo. Una extensa investigación empírica me lleva a argumentar que un objetivo central de las políticas públicas debería ser, sin embargo, facilitar el desarrollo de instituciones que permitan desarrollar lo mejor de los seres humanos. Debemos preguntarnos cómo las diversas instituciones policéntricas favorecen o dificultan la innovación, el aprendizaje, la adaptación, la confianza, los niveles de cooperación de los participantes y el logro de resultados más efectivos, equitativos y sostenibles a múltiples escalas.
💬 Para explicar el mundo de las interacciones y los resultados que ocurren a múltiples niveles, también debemos estar dispuestos a abordar la complejidad en lugar de rechazarla. Algunos modelos matemáticos son muy útiles para explicar los resultados en entornos específicos. Debemos seguir utilizando modelos simples que capturen lo suficiente de la estructura y los incentivos subyacentes como para predecir resultados de forma útil. Sin embargo, cuando el mundo que intentamos explicar y mejorar no se describe adecuadamente con un modelo simple, debemos seguir mejorando nuestros marcos y teorías para comprender la complejidad y no simplemente rechazarla.
¿El final del viaje?
Elinor Ostrom recibió el Premio Nobel de Economía por su análisis del gobierno de los bienes comunes, compartido con Oliver Williamson, en 2009.
Fue ¡la primera mujer en ganar el premio Nobel de economía!!!
Nos dejó tres años después, el 12 de junio de 2012, con 78 años. Vincent Ostrom decidió seguirla pocos días después.
Ahora nos hablan desde una nueva inteligencia colectiva emergente…
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- Ostrom, Elinor. «Beyond Markets and States: Polycentric Governance of Complex Economic Systems». American Economic Review 100, n.o 3 (2010): 641-72 https://doi.org/10.1257/aer.100.3.641 ↩︎
- GBH Forum Network. Elinor Ostrom Nobel Prize in Economics Lecture. 2014. 01:02:04. https://www.youtube.com/watch?v=T6OgRki5SgM ↩︎
- Biografía Elinor Ostrom. NobelPrize.Org. «Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel 2009». Accedido 3 de abril de 2026. https://www.nobelprize.org/prizes/economic-sciences/2009/ostrom/biographical/ ↩︎
- Con 💬 destacamos las palabras (en traducción al español del autor de este post) de Elinor Ostrom en los artículos citados. ↩︎
- Elinor Ostrom (1933–2012), Jayme Lemke, Institute, Fraser. The Essential Women of Liberty. Editado por Donald J. Boudreaux y Aeon Skoble. Fraser Institute, 2022. ↩︎
- Olson, Mancur. The logic of collective action. Hardvard University Press, 1965 ↩︎
- Hardin, Garrett. «The Tragedy of the Commons». Science 162, n.o 3859 (1968): 1243-48. https://doi.org/10.1126/science.162.3859.1243 ↩︎
- Ostrom, Elinor. «Collective action and the evolution of social norms». Journal of economic perspectives 14, n.o 3 (2000): 137-58 ↩︎
- Sugden, Robert. The Economics of Rights, Co-Operation, and Welfare. B. Blackwell, 1986. ↩︎
- Samuelson, Paul A. «The pure theory of public expenditure». The review of economics and statistics 36, n.o 4 (1954): 387-89 ↩︎
- En realidad, Ostrom utiliza el término inglés “Subtractability of Use”, intraducible de facto al castellano y que no ha sido incorporado por la literatura económica, que sigue utilizando el término rivalidad. El término rivalidad es, de hecho, correcto, y lo relevante no es el énfasis terminológico de Ostrom, puro romanticismo, sino su modelo de tipos de bienes que extiende el de Samuelson ↩︎
- Las citas de los trabajos originales en la lectura del Nobel, op. cit. ↩︎
- Ostrom, Elinor. Governing the commons: The evolution of institutions for collective action. Cambridge university press, 1990 ↩︎
Jariego, Francisco J.. «El viaje intelectual de la anarcoutópica Elinor Ostrom». Adyacente posible, 5 de abril de 2026. https://adyacenteposible.com/2026/04/05/el-viaje-intelectual-de-la-anarcoutopica-elinor-ostrom/.

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