¿Pueden pensar las máquinas?’ Para responder a esta pregunta hay que empezar por definir el significado de los términos ‘máquina’ y ‘pensar’.
Capítulo II de «El hombre entre las máquinas» de Blas M. Vinagre
¿Pueden pensar las máquinas?’ Para responder a esta pregunta hay que empezar por definir el significado de los términos ‘máquina’ y ‘pensar’.
Capítulo II de «El hombre entre las máquinas» de Blas M. Vinagre
El 25 de enero de 1921 se estrenó la obra de teatro con la que Karel Čapek daba nombre a los Robots. Un siglo después salimos a la calle dejando al Roomba que friegue, abrimos el garaje y arrancamos el coche con el teléfono móvil; recibimos información del tráfico gracias a cámaras y drones. Al llegar al trabajo, un asistente cibernético nos da los buenos días y nos recuerda la agenda; comprobamos que todo está en orden, que no hay necesidad de que ningún humano intervenga. Si esto es posible solo un siglo después, cabe preguntarse hacia qué futuro nos dirigimos.
Blas M. Vinagre contempla el mundo «artificial» que el ser humano ha creado, cómo hemos llegado hasta el estado de desarrollo presente, y las preguntas que nos plantea. Comienza la publicación por entregas de «El hombre entre las máquinas».
Nuestros modelos del mundo, nuestras teorías, hipótesis y creencias, son ‘technai’, y antes que instrumentos para la acción son medios de conocimiento.
En 1939 Alan Turing y Ludwig Wittgenstein coincidieron en Cambridge impartiendo sendos cursos sobre los fundamentos de las matemáticas. Eran seguramente tan diferentes como Descartes y Montaigne. Turing decidió adentrarse en terreno enemigo y asistió al curso de Wittgenstein. Las clases se convertían en un diálogo entre ambos. En sus textos aún es posible seguir el rastro a esa conversación…
Los robots de R.U.R. no eran máquinas de hierro. Karel Čapek asistió asombrado al secuestro intelectual de su creación «ficcional», y en 1935 publicó una columna en Lidové noviny en la que defiende su visión original del robot.
La banalidad del mal, megamáquinas y burocracia.
Tu no serás uno de ellos ¿verdad?
Un cuento de George Eliot, «Shadows of the Coming Race» publicado en 1879
En 1865, Alfred Marshall se unió al foro de debate intelectual de la Universidad de Cambridge, el Club Grote. Escribió cuatro artículos para una audiencia, sin duda selecta pero muy limitada, que no fueron publicados hasta 1994. Uno de ellos titulado «Ye Machine»
Los únicos libros que nos influyen son aquellos para los que estamos preparados y que han llegado un poco más lejos en nuestro camino particular que nosotros mismos. (E.M. Forster, autor de «La máquina se detiene», 1909)
En 1863, sólo cuatro años después de la publicación del «Origen de las especies», Samuel Butler publicó un artículo titulado «Darwin entre las máquinas» que contiene ya las principales ideas que se desarrollarán luego en los tres capítulos de Erewhon dedicados a «El Libro de las Máquinas».