Resulta curioso que hubieran de transcurrir más de dos mil años en la filosofía occidental, hasta bien entrado el siglo XIX, para que alguien se atreviera a enfrentarse a una cuestión tan incómoda como inevitable: ¿y si la vida no tiene ningún sentido?
Ese alguien fue Arthur Schopenhauer: Sobre la vacuidad y el sufrimiento de la vida.
