El hombre entre las máquinas

Blas M. Vinagre

 

Exordio

En el año 2015 un colega me invitó a dar una charla en un simposio de Control Inteligente, y como no me atrevía a hablar de un tema tan concreto como el que daba título al evento a una audiencia más preparada que yo, decidí hablar sobre El Tiempo en la Teoría de Control, del marco conceptual en el que, casi siempre de forma inadvertida, se llevan a cabo las realizaciones de esta teoría que sirve para estudiar y diseñar los sistemas autorregulados; y ello me dio ocasión de desempolvar apuntes e ideas sobre el tiempo acumulados durante más de treinta años. Meses más tarde, el Decano de la Facultad de Medicina me concedió el honor de ser el conferenciante en la celebración del día de su patrón, San Lucas, y aproveché para profundizar en las afinidades y relaciones entre Ingeniería y Medicina, entre las máquinas y el hombre. Ese mismo año 2016 otras invitaciones, de la Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País y del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Córdoba, me permitieron hablar sobre la ciencia y las humanidades, la técnica y las artes, sobre lo que llamé Metáforas y Algoritmos; y así pude refinar mis argumentos y la exposición de los mismos, al tiempo que ampliaba el campo de batalla. Aboceté entonces un libro basado en aquellas conferencias y en mis obsesiones de antaño. Cinco años más tarde me propusieron impartir en la Universidad de Mayores de Extremadura un curso sobre cómo configurarían nuestro futuro los desarrollos tecnológicos presentes, y meses después tuve la oportunidad de repetir dicho curso ante una audiencia más especializada para el Comité Español de Automática. De todo ello resultó la primera aparición de El hombre entre las máquinas, publicado en la editorial Amarante en septiembre de 2023.

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Se atribuye a Juan Buridán, maestro y rector en la Universidad de París a mediados del siglo XIV, la formulación del siguiente supuesto: «un asno que tuviese ante sí, y exactamente a la misma distancia, dos haces de heno exactamente iguales, no podría manifestar preferencia por uno más que por otro y, por lo tanto, moriría de hambre»[1]. Al parecer Buridán nunca habló de un asno, en todo caso de un perro; pero con asno o con perro (y heno o carne, supongo), el problema ha servido para ilustrar casos de elección sin preferencias en lógica, y por extensión algunos considerandos sobre el libre albedrío. A mí siempre me pareció una formulación muy débil de un problema lógico interesante, débil sobre todo en el «por lo tanto», y desde luego nunca entendí al asno: en lugar de morir de inanición, ¿por qué no disfrutar de los dos haces de heno y del estimulante paseo que las idas y venidas nos conceden? Como han hecho otros, con mayor o menor fortuna yo quería poner de manifiesto que la ciencia y la técnica, y las humanidades y las artes, aunque empleen lenguajes distintos comparten un mismo afán, que todas son formas de conocer y maneras de hacer; y quería indagar cómo, con estos medios, en el tiempo hemos ido al encuentro de la máquina. Pero quería hacer esto huyendo de planteamientos generales, vagos, y comiendo en mis dos pesebres decidí echar un vistazo más detallado al mundo artificial que el hombre ha construido, a cómo ha llegado este mundo a su estado actual y, sobre todo, quería entrever qué lugar otorga a su hacedor.

El libro que de nuevo se presenta es una especie de desbrozo que pretende eliminar los aspectos accesorios o confusos que complican innecesariamente y entorpecen la comprensión de lo que supone ser humano en un mundo de máquinas. Los hechos e ideas recogidos no intentan formar un catálogo exhaustivo sino una selección que sirva para iluminar el cuadro general y darle al conjunto sentido. Desde luego, cuando se cuenta una historia —y yo quiero contar una historia— no hay que perder de vista al narrador, está claro que otro hubiera pescado en este océano otro tipo de peces, pues, en definitiva, lo que cada uno pesque depende no solo de sus recursos, sino, en palabras de E. H. Carr, «sobre todo de en qué parte del océano decida pescar y del aparejo que decida utilizar, estando determinados estos dos factores, desde luego, por el tipo de peces que pretenda capturar»[2].

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Sobre la primera aparición del libro he realizado dos modificaciones que afectan al contenido y a la estructura. La primera es dejar el libro reducido a los capítulos que formaban la primera parte, más técnica e histórica, con el capítulo final de la segunda, más especulativa, a modo de conclusión. Y si entonces tuve que verter la oralidad y la imagen de las charlas y cursos a la mera escritura, ahora toca adaptar todo al nuevo medio, la publicación digital por entregas, lo que obliga a reducir el tamaño de cada unidad y, por contra, permite incorporar recursos no accesibles en el libro impreso. Los textos del primer capítulo de la segunda parte (Variaciones) están apareciendo de forma independiente en este mismo medio, y los apéndices, textos de otros rescatados, podrían hacerlo.

El libro quisiera ser leído y apreciado sin el auxilio de apoyaturas, y sin embargo está salpicado de notas. Pido disculpas a los lectores y espero que me crean si les digo que no es pedantería o exhibición de erudición huera, sino que responden a un afán de honestidad intelectual, pues como lector no me gustan las frases del tipo «como escribió Fulano», «según Zutano», que de inmediato me llevan a preguntar ¿dónde? ¿cuándo? ¿cuáles fueron sus palabras? Prefiero que sean Fulano y Zutano los que hablen y facilitarle al lector el acceso a la información referida.

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En su obra El Ascenso del Hombre Jacob Bronowski cuenta que Niels Bohr comenzaba los seminarios diciendo a los estudiantes: «Cada frase que pronuncie la debéis considerar no como una aseveración, sino como una pregunta»[3]. Lo mismo le pido a quien lea lo que sigue. Añadiré que no podría ser de otra forma, siendo como es una imagen del surco excavado en las visitas a los dos haces de heno que a lo largo de mi vida me han venido sirviendo de alimento intelectual; poco más que un resultado de esa larga y continuada indecisión, … o, para ser más benévolo conmigo mismo, de la firme determinación a no elegir.

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Para terminar, quisiera ofrecer algunas palabras de otros que podrían formar un sistema de referencia para la lectura. Las otras dimensiones se las dejo al lector.

Hemos conquistado la realidad y perdido el sueño.
Robert Musil, El hombre sin atributos.

Broadway y Picadillly son nuestra Vía Láctea.
Aldous Huxley, El tiempo y la máquina.

Para poder comenzar, hagamos una audaz proposición:
supongamos que sabemos qué es el hombre.
Soren Kierkegaard, Migajas filosóficas.

Me queda expresar un sincero agradecimiento a Francisco J. Jariego, que asistió a la presentación de aquel libro y aun así ha considerado que sigue teniendo algo que decir.

Blas M. Vinagre, Badajoz 18 de enero de 2026.


[1] José Ferrater Mora, Diccionario de filosofía, 1, Alianza, 1984.
[2] Edward H. Carr, ¿Qué es la historia?, Ariel, 1984, I. El historiador y los hechos. Citado en y traducido de: Louis Menand, “The People Who Decide What Becomes History”, The New Yorker, April 18, 2022.
[3] Jacob Bronowski, El ascenso del hombre, Capitán Swing, 2016, p. 285.

Vinagre, Blas M. «El hombre entre las máquinas». Adyacente posible, 22 de enero de 2026. https://adyacenteposible.com/2026/01/22/el-hombre-entre-las-maquinas/.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Avatar de Desconocido Anónimo dice:

    It must be tasty because it is from Blas Vinagre. His «Time in Control Theory» was excellent!

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    1. Avatar de Adyacente Posible Adyacente Posible dice:

      Yes, it’s tasty

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